TE ODIO

 

Te odio. Como duele escuchar a los pequeños decirlo, porque suelen expresarlo con un rintitín… Se entiende que los padres cuando la escuchen empiecen a notar unas ganas tremendas de echarse a llorar, que sientan que son los peores padres del mundo y que se cuestionen su labor educativa. Pero no seamos tremendistas hay que analizar lo que hay detrás de esta frase.

Los niños sienten con una intensidad abrumadora

Por eso son capaces de llorar como en el peor de los dramas televisivos y a los pocos minutos reír como si fueran los protagonistas de la mejor de las comedias. Hasta que entiendan que entre la risa  y el llanto hay muchos de matices, tendrá que pasar un tiempo y experimentar multitud de situaciones que se lo muestren.

A pesar de lo duro del momento, esta es una oportunidad estupenda para enseñarles que entre el blanco y el negro, hay grises. Lo hacemos cuando reflejamos la intensidad emocional que la situación (no la frase) merece. Veamos un ejemplo:

  • “Hoy no puedes quedarte jugando, tardaste mucho en cenar y es hora de irse a la cama”, “eres horrible, eres el peor padre del mundo, todo lo haces para jorobarme, TE ODIO”.
  • “Entiendo que te enfades pero ha llegado la hora de irse a la cama”.

 

Los niños repiten el comportamiento en función de la respuesta que le damos los adultos

Muchas veces ocurre que tras una negativa (“ahora no puedes comerte esa chuchería”) o un castigo (“No podrás usar la tablet esta tarde”) o la imposición de una norma(“cuando recojas tu habitación podrás ver la tele”) aparece el “te odio” . Si tras la frase en cuestión  viene un “no me digas eso hijo, con lo que yo te quiero” en un tono lloroso y tristón. Los padres suelen olvidarse de cumplir las consecuencias que impusieron a su hijo por lo que esta situación se volverá a repetir cuando aparezca cualquier contrariedad.

Otras veces, los adultos simplemente nos enfadamos como si el “te odio” fuera real y los hijos dejaran de querernos, nada más lejos de la realidad. Tu hijo te conoce bien y aunque no sería capaz de explicarte el pleno significado de la frase, ha aprendido que provoca que estés pendiente de él y eso…le encanta.

A los niños les gusta provocar para medirse con el adulto

Cuando saben que la frase desencaja a su padre/madre buscan la oportunidad perfecta para soltarla así ,“sin anestesia”.

Vuelves a casa tras un estresante día de trabajo y tu hijo te dice:”te estaba esperando mamá, ¿juegas conmigo a las construcciones?”. “Cariño, tengo que cambiarme de ropa, bañarte, hacer la cena. Así que no creo que me dé tiempo hoy”. Entonces cambia el gesto y dice “te odio mamá” y te desarma completamente hasta el punto que lo único que quieres es dejarlo todo para jugar con él lo que queda de tarde.

Como actuar cuando dicen que te odian.

  1. No pierdas la calma. Antes de decir nada respira cinco veces mientras te dices: “no sabría explicarme lo que significa odiar si se lo preguntara”.
  2. Describe la emoción que en realidad expresa su frase: “ya veo que te enfada mucho lo que te he dicho”.
  3. Sigue adelante con la actividad que estabas haciendo y/o repítele la orden que le has dado.
  4. Cuando el ambiente de la situación vuelva a la normalidad. Acércate, dale un beso y dile “te quiero muchísimo”. Casi puedo asegurar que te contestará con un “y yo más” que te hará olvidar el mal rato anterior.

Hay padres para los que no es suficiente este cuarto paso. Entonces si te sigues sintiendo intranquilo ante la frase prueba lo siguiente:

Busca un momento en el que tu hijo y tú estéis relajados

  1. Descríbele  con ejemplos claros el significado de la palabra odiar. “Cuando se odia a alguien quieres que le pase lo peor de mundo, te gustaría que sufriera y que nada le saliera bien”.
  2. Describe ahora lo que es el enfado y para que aprenda a graduarlo dibuja un termómetro que vaya de 0 a 10 donde este último señale el pico más alto de enfado.
  3. Durante la próxima semana pídele que cuando se enfade marque en el termómetro cuánto de “acalorado” está. Aprenderá que no siempre nos enfadamos con la misma intensidad y que las situaciones a veces nos enfadan mucho y otras veces menos.
  4. Dentro de esta graduación no está el odio porque suele ser un sentimiento y perdura en el tiempo, en cambio el enfado es momentáneo y más fácil de manejar.

Son pocas o ninguna las personas que odiamos a lo largo de la vida. Odiar no aporta ningún beneficio emocional pero eso lo aprendemos a través de experiencias y situaciones que la vida nos depara. El niño que dice te odio, en realidad está diciendo: “no me gusta hacer lo que me has pedido, no entiendo porque me fastidias así o incluso hazme un poco de caso” . No le atribuyen el mismo significado que los adultos. Aprovecha la frase para ampliar su educación emocional y ¿por qué no? Para demostrarle que por mucho que haga o diga seguirás queriéndole igual.

Author: Rocio Ramos Paul

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